jueves, 14 de agosto de 2014

Miserables Desconocidos.

Hoy te he vuelto a ver pasar y me gustaría decir que no te veías hermosa. Tan hermosa y fresca como cuando salíamos a pasear, a contar mil y un historias. Tan hermosa y tan fresca como cuando nos conocimos y quedamos en llamarnos algún día.
¿Lo recuerdas? Parece que fue ayer. Parece que no ha pasado nada de tiempo desde que te dije que no podía más y te besé. Aún tengo el lindo recuerdo de aquella tarde nublada.Tú llevabas un vestido y yo una camisa a cuadros rojos y negros. Nos sentamos afuera de tu casa y empezamos a contar los segundos que parecían eternos. Volteé a verte y tú agachaste la mirada, enseguida yo clave la mía en dirección contraria y sentí como tus ojos me volteaban a ver. Finalmente me dijiste que era tarde y que sería mejor que me fuera. Nos despedimos y cuando me empecé a ir comenzó a llover.
Una brisa tan fina y suave que parecía que no estuviera lloviendo.
Algo en mí decía que hice mal, así que me regresé y toqué tu puerta; saliste y solo preguntaste: ¿Está todo bien? ¿Olvidas algo? A lo que yo simplemente respondí con una mirada. No pude más y te besé.
Apuesto que tú no recuerdas nada de ése día. Te volviste una completa mamona y desgraciada desde que nos separamos.
Tal vez fue gracias a mí, tal vez alguien más te hizo ser lo que eres ahora. No sé, y la verdad no me interesa.
Por que claro está, solo somos desconocidos.
Aunque me llene de rabia y celos cada que te vea pasar con alguien que no sea yo, aunque quisiera ser el viento de la noche para entrar por tu ventana, espiarte mientras duermes y desnudar tu alma para saber quién más, aparte de mí, ha podido palpitar cada centímetro de ella. Ya sé la respuesta: nadie.
A nadie más le has compartido tus secretos de niña, tus miedos, tus gustos, tus puntos débiles. A nadie más le has compartido ni siquiera un poquito de tu corazón; pero éso sí, estás muy dispuesta a compartir tu cuerpo.
No te puedo reclamar nada, tú misma fue quién dijo que yo era lo peor que te pudo pasar en la vida, y lo dijiste así como sí, olvidándote de todo lo que te dí, olvidando que yo fui quién antes de mostrarte mi cuerpo desnudo, te mostré mi alma, mi espíritu y mi corazón. He sido tu peor error, pero éso sí, el error que más te ha amado.
Ahora cada que nos vemos pasar en la calle es como si estuviéramos ciegos, como si pasáramos al lado de un leproso o una persona asquerosa; y éso es lo que somos. Somos un asco de persona por querer enterrar la única parte de nuestras vidas que es digna de tener vida.
En fin, solo quería decirte que hoy te vi pasar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario